
Hay un cuadro singular
de mi mente en el altar,
es mi Madre viendo el libro de mi Dios.
Mis hermanos alrededor
le contemplan con Amor,
escuchando aquella tierna y dulce voz.
Con fervor cantaré
los mensajes del gran libro de mi Dios,
pues mi Madre me enseñó
a tener en ÉL gran fe,
al oír del buen Jesús la tierna voz.
Oh, recuerdo sin igual,
al cariño maternal,
con amor y gratitud recordaré,
y con tierna devoción,
hoy repito la canción
que gozoso de sus labios escuché.
Su piedad recordar,
Y jamás olvidaré
de mi hogar la sacrosanta comunión
y ese libro de mi Dios
cantare con dulce voz
recordando la materna devoción.
Me complace al recordar,
que mi Madre sin cesar
de aquel libro nos hablaba con fervor,
y su llanto al descender
sobre el libro iba a caer,
testimonio de piadoso y grande amor.
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