
Resurrección de Lázaro
Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva y tenía una piedra puesta encima. Dijo Jesús:
--Quitad la piedra.
Marta, la hermana del que había muerto, le dijo:
--Señor, hiede ya, porque lleva cuatro días.
Jesús le dijo:
--¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?[b]
Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo:
--Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sé que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.
Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz:
--¡Lázaro, ven fuera!
Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo:
--Desatadlo y dejadlo ir.
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