
Mientras Jesús iba de camino, un hombre llegó corriendo, se arrodilló delante de él y le preguntó:
--Maestro bueno, dime, ¿qué debo hacer para tener vida eterna?
Jesús lo miró con amor y le dijo:
--Sólo te falta hacer una cosa. Ve y vende todo lo que tienes, y da el dinero a los pobres. Así, Dios te dará un gran premio en el cielo. Luego ven y conviértete en uno de mis seguidores.
Al oír esto, el hombre se puso muy triste y se fue desanimado, porque era muy rico.
Jesús miró a su alrededor y dijo a sus discípulos:
--¡Es muy difícil que una persona rica acepte a Dios como su rey!
No hay comentarios:
Publicar un comentario